Con el evento “No es Hora de Callar”, se da un paso importante para que muchas de esas voces, las de mujeres periodistas y comunicadora, puedan ser escuchadas, reconocidas y, sobre todo, protegidas.
Porque ejercer el periodismo siendo mujer no siempre ha sido fácil. Detrás de muchas trayectorias hay silencios, miedos, desigualdades y violencias que no deberían existir, pero que han marcado el camino de muchas.
Por eso, la creación de este fondo no es solo una decisión institucional. Es un gesto necesario. Es una forma de decirles a esas mujeres que no están solas, que su trabajo importa y que su voz merece respeto, y debe retumbar más fuerte que nunca.
Desde el Instituto Nacional para Ciegos – INCI creemos profundamente en este tipo de apuestas. Porque hablar de equidad también es eso: reconocer las barreras, acompañar los procesos y construir espacios donde todas las voces tengan lugar, sin miedo.
En este camino, el trabajo con el Ministerio de Igualdad y Equidad, liderado por el ministro Lucho Acosta, nos recuerda que la lucha por los derechos no se hace en solitario. Se construye en conjunto, desde las instituciones, pero también desde la escucha real de lo que viven las personas.
Como ha sido el enfoque de nuestra directora general, Andrea Carolina Chacón Castillo, este es un trabajo que no se hace desde la distancia. Es un camino que se recorre escuchando, acompañando y conectando realidades, con la convicción de que los cambios reales se logran cuando se construyen con las personas.
Hoy más que nunca, creemos en la importancia de no guardar silencio; de acompañar y guiar estos procesos, y como institución que vela por los derechos de las personas con discapacidad visual, reafirmamos nuestro compromiso de seguir respaldando y promoviendo acciones y políticas que protejan especialmente a las mujeres que han sido vulneradas.
Es hora de que todas las voces sean escuchadas. Que los bastones de las personas ciegas y con baja visión retumben al unísono, para que el silencio nunca vuelva a imponerse.
Históricamente nos duelen muchos contextos. Son muchas las heridas que se han abierto y que pudieron haberse evitado. Por eso, este fondo “No es hora de callar” representa una oportunidad real de transformación.
Porque cuando una mujer puede hablar sin miedo, avanzamos todos. Porque, definitivamente, no es hora de callar.


