Bastón blanco: más que una herramienta, un camino hacia la autonomía

Mujer con discapacidad visual se desplaza de manera autónoma por una acera de la ciudad utilizando bastón blanco.
Edición Número 466

Bogotá D. C. Cada 15 de octubre se conmemora el Día Mundial del Bastón Blanco, una fecha que invita a reconocer la importancia de una herramienta que para miles de personas ciegas y con baja visión representa mucho más que movilidad: representa independencia, orientación, participación y autonomía.
A través del bastón blanco, las personas pueden identificar obstáculos, cambios de superficie, desniveles y otros elementos del entorno que facilitan un desplazamiento más seguro. Además, se convierte en un símbolo que permite a la sociedad reconocer y respetar el derecho de las personas con discapacidad visual a moverse de manera libre y autónoma.

Una herramienta con historia

La historia del bastón blanco ha sido construida a través de distintos aportes que contribuyeron a consolidarlo como una herramienta fundamental para la orientación y movilidad de las personas con discapacidad visual.
Uno de los antecedentes más conocidos se atribuye a James Biggs, un fotógrafo británico que, tras perder la visión en 1921, pintó de blanco su bastón para hacerlo más visible ante peatones y vehículos.
Años después, en Francia, Guilly d'Herbemont impulsó una campaña nacional para promover el uso del bastón blanco como herramienta de independencia para las personas ciegas. Posteriormente, durante la década de 1940, Richard Hoover desarrolló el método del bastón largo, considerado hoy una de las bases de los procesos de orientación y movilidad utilizados en todo el mundo.
Más allá de fechas y nombres, la historia del bastón blanco refleja la búsqueda constante de autonomía, seguridad y participación plena de las personas con discapacidad visual.

Grupo de personas con discapacidad visual se desplaza por una acera utilizando bastones blancos y perros guía, como expresión de autonomía y movilidad en el espacio público.
Un mito que aún debemos derribar

Una de las creencias más frecuentes es pensar que todas las personas que utilizan bastón blanco no perciben absolutamente nada de luz o visión.
La realidad es que muchas personas conservan diferentes niveles de visión residual y utilizan el bastón como una herramienta fundamental para desplazarse con seguridad e independencia. Cada experiencia visual es distinta y, por ello, las necesidades de apoyo y orientación también pueden variar.
En Colombia, el bastón blanco con extremo inferior rojo cuenta con reconocimiento normativo como elemento de apoyo para las personas con discapacidad visual, contribuyendo a su identificación y protección en el espacio público.
El verdadero desafío
Aunque el bastón blanco facilita la movilidad y la autonomía, muchas de las barreras que enfrentan las personas con discapacidad visual siguen estando relacionadas con el desconocimiento y los prejuicios.
Respetar el espacio de desplazamiento de una persona ciega, no tomar ni mover su bastón sin autorización y ofrecer ayuda únicamente cuando sea requerida son acciones sencillas que contribuyen a construir entornos más seguros e incluyentes.
Para la directora general del  Instituto Nacional para Ciegos-INCI, Andrea Carolina Chacón Castillo, el bastón blanco representa mucho más que una herramienta de orientación y movilidad.
“Cada vez que una persona utiliza su bastón blanco está ejerciendo su derecho a moverse con autonomía, a participar en la vida de su comunidad y a construir su proyecto de vida de manera independiente. Nuestro compromiso es seguir trabajando para que existan menos barreras y más oportunidades para las personas ciegas y con baja visión en todos los escenarios de la sociedad.”
Para el INCI, el bastón blanco representa la posibilidad de ejercer derechos, participar plenamente en la vida social y construir proyectos de vida con independencia y autonomía.
Más que identificar una condición visual, el bastón blanco comunica una decisión: la de participar, estudiar, trabajar, recorrer la ciudad, encontrarse con otras personas y ejercer la ciudadanía de manera autónoma. Cada vez que una persona utiliza su bastón está reafirmando su derecho a ocupar los espacios públicos, acceder a la información y construir su propio camino.
Porque detrás de cada bastón blanco hay una persona que estudia, trabaja, participa, sueña y construye su futuro todos los días.