Turismo sin límites

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Personas con discapacidad visual
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300 años antes de Cristo, aquel hombre llamado el Estagirita, exponía entre los griegos lo que serían las bases de las teorías del conocimiento. Este hombre, conocido por ser el padre de la lógica y estructurador de los principios que hoy nominamos como el sentido común, indicaba que los sentidos son el punto de partida para llegar al saber.

En la actualidad, en los colegios se enseñan principalmente cinco sentidos a saber, gusto, tacto, olfato, vista y oído, pero que no están limitados, pues a la final ¿qué son los sentidos? Y a esta pregunta se nos indica que son grupos de células que tienen una función, encontrándose muchos sentidos que no devienen necesariamente de estos cinco.

Por ejemplo, las células más complejas de nuestro cuerpo, conocidas como conos y bastones, convierten la luz en impulsos nerviosos que llegan a las neuronas fotorreceptoras, interpretando las imágenes que llegan a nuestros ojos y así, con cada uno de los sentidos descifrados por la biología y la medicina.

En ese orden, las experiencias que se pueden adquirir a través de cada uno de los sentidos son diversas, disímiles, dicotómicas y singulares para cada hombre o mujer de la especie humana y es ahí que romper las barreras para que todas las personas podamos conocer cada rincón de nuestra región, país o del mundo, cobran gran relevancia, especialmente para las personas con discapacidad.

De esta realidad palpable surge un nuevo concepto, que es el turismo accesible, del cual, en 2015, la Organización Mundial del Turismo señaló: “Turismo accesible hace referencia a la adecuación de los entornos, productos y servicios turísticos, de modo que permitan el acceso, uso y disfrute a todos los usuarios, bajo los principios del Diseño Universal.”

Para Colombia, en 2017, la firma investigadora de mercados YanHass indicó que “el 69.4% de prestadores de servicios turísticos no ofrecen servicios especializados o enfocados específicamente para personas con discapacidad”.

En este contexto, desde el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, se busca: “Desarrollar estrategias para que las entidades público-privadas y entes de la cadena de valor del sector turístico comprendan la importancia y ejecuten acciones en pro de un turismo accesible, responsable y sostenible, que permita generar espacios, destinos, servicios y productos, a los cuales todas las personas sin excepción puedan acceder, utilizar y evacuar de una manera autónoma, cómoda y segura”.

En ese orden de ideas, surge el Decreto 2158 del 20 de diciembre de 2017, el cual crea el programa de turismo accesible, estableciendo que el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo: “a través de la formulación y puesta en marcha del programa turismo accesible, promoverá acciones de sensibilización, capacitación, articulación interinstitucional y mejoramiento de la calidad para que los prestadores de servicios turísticos y los destinos turísticos realicen los protocolos, la instrumentalización y la adecuación de los entornos, productos y servicios bajo los principios de la accesibilidad universal; es decir que permita el acceso, uso y disfrute a todos los usuarios de los servicios, independiente del nivel de las capacidades físicas, mentales, intelectuales o sensoriales.”

Para ser parte de este programa y sus beneficios, se verificará con el Registro para la Localización y Caracterización de Personas con Discapacidad (RLCPD), del que ya se ha hablado desde el INCI con el Certificado de Discapacidad, convirtiéndose este escrito en una invitación más para que todas las personas con discapacidad se autoreconozcan y se certifiquen.

Hasta otra oportunidad

Miguel peña
Autor:
Alberto Miguel Peña 
Jefe Oficina Asesora Jurídica
Instituto Nacional para Ciegos - INCI

 

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