Tal vez algún día, a propósito de perros guía

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fotografía, perro guía
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No han sido pocas las ocasiones en las que me he puesto a pensar en si un perro guía para mí sería una buena opción.

La verdad es que he decidido que no, no utilizaría un perro guía, pero no porque no sea lo mejor en movilidad para personas ciegas, sino tal vez porque cuando aprendí a movilizarme de manera autónoma e independiente por mi ciudad y por muchas otras partes entendí que lo mejor de ello es recuperar la libertad que se siente al poderlo hacer.

El dilema es grande para mí, ya que estoy convencido de que es muy cómodo y es tal vez lo mejor. Hacer uso de un perro guía para movilizarme, pero ello me quitaría mucho de lo que celebré haber obtenido cuando logré movilizarme solo y libremente.

Y no es que el perro no lo permita, es el medio en el que estamos que no permite libertad para muchas cosas; dentro de ellas, desplazarse por todas partes haciendo uso de estos valiosos compañeros.

En el transporte, por mencionar solo un ejemplo, es un verdadero lío, ya que si es complicado ingresar a un bus articulado, mucho más con un acompañante cuadrúpedo que puede ser lastimado por la masa.

He conocido relatos de personas que indican que su perro guía se adelanta y les separa el puesto en el bus, tarea de alta complejidad en nuestro medio, ya que, la verdad sea dicha, se convierte en una labor de titanes abordar el transporte sin poder visualizar el sitio al que se va, sin poder determinar si nos dejarán pasar o si los codos abiertos y rígidos de personas luchadoras por su lugar nos permitirán alcanzar un espacio para llegar al destino.

Tal vez una buena idea sería contar con un ‘tigre guía’, que no solo nos separe un lugar en el bus, sino que haga que las personas de la fila (o el tumulto más bien) se alejen, nos dejen ingresar y luego sí pasen. Pero no, esto no es realidad, es un chiste flojo que menciono solo para reforzar lo difícil del medio para muchas actividades.

Tal vez en otro medio y bajo otras circunstancias tomaría la decisión de utilizar un perro guía, pero el asunto es que mi medio es el que me gusta, es en el que me amaño y es uno de los mejores.

Porque su gente es folclórica, porque son hasta graciosas las aventuras diarias para cada cosa, porque sí hay gente solidaria que nos colabora y nos guía.

Lastimosamente, las personas que deberían ser más consecuentes con el medio, como los taxistas, el personal de los hoteles, las personas de la recepción de los edificios, entre otros, son las de mayor resistencia.

Pero debemos seguir luchando por que ellas sean las mejores, las que adquieren la cultura de permitir a todos desempeñarse como los demás, sin tener que ser iguales y con las decisiones que se tenga para vivir, sea con perro guía, con tigre guía o con el famoso ‘palito’, que muchos tratan de tomar y nos indica hacia dónde debemos ir, sin importar si ese es o no nuestro destino.

Mi felicitación a quienes han tomado la decisión de utilizar un perro guía, ya que de verdad que debe ser muy bonito tener esta experiencia de andar con un amigo tan fiel y juicioso como lo son estos preciados compañeros.

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