Mi vida en las patas de un ángel

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Fotografía, Luisa Moreno junto a su perro guía
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Desde siempre, los perros han sido una constante en mi vida. Crecí junto a ellos y en todo el recorrido de mi vida los he querido. Ahora que soy ciega y depende mi movilidad de un perro, entiendo que el amor que llegué a sentir por esos animalitos que tuve de mascota cuando niña no se compara con el amor y el agradecimiento que tengo por mi perrita guía.

Nunca imaginé que mi camino llegara a ser iluminado por la luz que emite un ángel canino. Saber que mi movilidad depende de un ser como ella me hace vivir tranquila y absolutamente feliz, aunque sé que algún día tendré que pasar por el dolor nuevamente de perder a la que es mi lazarillo hoy, como lo viví hace 6 años.

Pero también sé que tendré un tercer ángel de la guarda cuidando mis pasos y que llegará otro lazarillo a mi vida para marcarme el camino y hacer historia como la hice con Celia, mi primera guía, y ahora con Asahi.

Hoy estoy segura de que nunca podré pagar el que mis perras hayan entregado su vida y su libertad por mí. Lo que me queda es mostrarle al mundo que los ángeles están entre nosotros, que tienen cuatro patas, son peludos, amorosos, totalmente incondicionales y que están disfrazados de perros guía.

Por: Luisa Moreno
Usuaria de perro guía

 

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