Mis ojos en sus oídos

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Enrique King, funcionario del INCI ayudando a una mujer con discapacidad visual
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He puesto mis ojos en los oídos de muchos amigos ciegos durante años para que por medio de ellos puedan interpretar lo que no pueden tocar ni comprender fácilmente. Javier me decía una vez: “por tus ojos ven mis ojos”, yo diría que por mis ojos ve su mente.

Audiodescribir es algo que, por muchos años, quienes acompañamos a las personas ciegas hemos hecho y aunque el término audiodescripción se aplica hoy al cine, es posible describir auditivamente la televisión, el teatro, los museos y todas las escenas de la vida real que se escapan a la comprensión de quienes no pueden ver lo que sucede frente a ellas.

Antes de que la audiodescripción se conociera con todos los elementos digitales, técnicos y electrónicos que se usan hoy para que las personas ciegas accedan a la información visual del cine, las personas ciegas disfrutaban de las radionovelas. Recuerdo con agrado a Kalimán, el hombre increíble; La Ley contra el hampa, Código del terror y hasta La escuelita de doña Rita, que aunque no era una radionovela, puede incluirse en el género de programas radiales audiodescritos.

La televisión no llamaba la atención de quienes no podían verla, pero cuando alguien describía lo que sucedía en los largos momentos de música emocionante, disparos, gritos y puertas que crujían, la televisión se hacía interesante. Pero que una persona ciega fuera a cine no tenía mucho sentido.

Lo que hacíamos muchos era invitar a amigos ciegos a nuestra casa a “ver películas sin verlas” en un ambiente familiar y con todo el tiempo del mundo. De esas tardes de cine verdaderamente familiar, dos películas me traen muchos recuerdos: Titanic y otra de terror que no recuerdo el nombre, en que el asesino grababa sus asesinatos y los subía a la red. Me impactó notar cómo, al finalizar la descripción de Titanic, todos lloraban a ‘moco tendido’ y los gritos y reacciones de físico pánico ante la descripción de las imágenes de la película de terror.

Quienes hacemos audiodescripción debemos ser lo más objetivos posible y esto es bastante difícil, pero lo que las personas ciegas valoran realmente es que no se les explique la película, sino que les demos toda la información que necesitan para entenderla y vivirla con la mayor intensidad.

Pero cada persona ciega es dueña de sus propias percepciones y se nos escapa a quienes describimos lo que sucede en su cerebro. Recuerdo con especial agrado una canción compuesta por José Manuel Pagán, un español ciego de nacimiento,  que da cuenta de ello en la que dice:

“Los colores que yo veo, están dentro de mi alma

y ninguno entre los hombres puede verlos como yo,

son estrellas que en la noche iluminan mi camino,

la luz que mi destino, nunca apagará.

Finalmente, el propósito de la audiodiescripción, sea con toda la técnica digital o en vivo, sea de la televisión, el teatro, las danzas o la visita a los museos, es que la experiencia sea lo más viva y semejante a la de quienes podemos ver. Nunca con la descripción una persona ciega va a ver una película como la veo yo, pero el cine es emoción y eso es lo que finalmente se transmite.

 

 Carlos Parra Dussan Director General Instituto Nacional para Ciegos - INCI

Autor:
Enrique Efraín King
Coordinador Centro Cultural INCI
Instituto Nacional para Ciegos - INCI