De la norma a la realidad en las TIC

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Personas con discapacidad visual en un auditorio
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El recién surgido Decreto 1421 de agosto de 2017 sobre inclusión educativa pareciera ser para algunos el primer impulso para que las personas con discapacidad ingresen y participen de la educación bajo el enfoque de inclusión. Pero ello no es así, este tema viene desde el mismo surgimiento de la Ley 115 de 1994, en su Artículo 46, que con posterioridad fue desarrollado y reglamentado por normatividad nutrida y diversa.

No obstante, el Decreto formaliza y recoge algunos componentes fundamentales que podrían ser una gran alternativa para seguir impulsando el que las tecnologías y las asignaturas relacionadas con este tema sean en realidad y de forma efectiva  una concreción en el ambiente escolar para las personas ciegas y con baja visión.

Así como el diseño universal ha dado soporte importante al tema de la accesibilidad partiendo del diseño de entornos y espacios para todos, el concepto de Diseño Universal del Aprendizaje (DUA), contemplado en este Decreto, se recoge como una muy buena alternativa para hacer que la construcción de los currículos a partir de objetivos, métodos, materiales, apoyos y evaluaciones para todos permita que estudiantes con discapacidad visual aprovechen estos diseños básicos.

La filosofía del tema es muy buena y en ámbitos arquitectónicos y tecnológicos ha dado resultados importantes a nivel mundial, lo que significa que en adelante no hay que desbaratar los entornos y espacios para adaptarlos, sino hacer que se diseñen y construyan para todos y sin barreras que puedan impedir el acceso y uso por las mayorías que se desempeñan de formas distintas.

A modo de ejemplo, si un currículo  académico que ha sido generado bajo el concepto de Diseño Universal del Aprendizaje contempla que la información hablada por el docente sea bien vocalizada, clara, fuerte y directa al auditorio receptor, se cubriría una amplia mayoría de las poblaciones, incluyendo a personas sordas o sordociegas que tienen un intérprete que puede obtener sin problemas la información para interpretar; hipoacúsicas, que no tendrían las barreras de la voz del docente muy baja o dirigida hacia el tablero, y personas ciegas, que obtienen la información de manera sonora, clara y directa.

Estas prácticas serían parte de la clase para todos, sin ser especializadas, con simples indicaciones que, materializadas, harían un peso importante en aspectos que entidades como el INCI han insistido en que se adopten por los docentes que tienen estudiantes con discapacidad visual, pero que ahora serían parte del diario actuar de quienes lideran la clase, generándoles una práctica permanente de estas estrategias que se convertirían en indispensables y valiosas al llegar un estudiante con discapacidad sensorial.

Este tema llevado a lo tecnológico podría dar a modo de ejemplo con metodologías y estrategias que contemplen el uso de programas y herramientas software accesibles que, siendo utilizadas por todos (y por supuesto por personas ciegas a través de lectores de pantalla), darían con un avance que infortunadamente hoy no ha podido darse como se requiere.

La gran duda que surge ahora es si este concepto, el de Diseño Universal del Aprendizaje (DUA), será asumido y apropiado correctamente por quienes perfilan lo relacionado con lo educativo en las instituciones al conformar los currículos y el espacio educativo para todos, ya que es un elemento que se convierte en estructural y necesario para salir definitivamente de muchos aspectos especializados que deberían ser parte del actuar para todos y con todos, que si no se domina y maneja correctamente, dará al traste con una gran oportunidad de calidad para la inclusión educativa.
 

Santiago Rodriguez
Autor:
Santiago Rodríguez
Profesional Especializado
Instituto Nacional para Ciegos - INCI