Los secretos del braille

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Persona leyendo un texto en braille
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Definitivamente tengo que confesar que soy un “gomoso” del braille. Que desde el primer día en que descubrí con mis propios ojos que una persona era capaz de leer con los dedos, quedé fascinado y hasta hoy, casi cuarenta años después, esa fascinación sigue intacta. Pero no sabía que compartía esa misma fascinación con cientos de personas que visitaron el stand del Ministerio de Educación durante la Feria Internacional del Libro de Bogotá, donde el INCI realizó talleres para el aprendizaje del braille para todo el que quisiera conocerlo de cerca.

Deslizar los dedos sobre un papel con puntos en relieve y poder extraer de él información clara de su contenido, sigue fascinando a muchos. Y maravilló a muchos la posibilidad, que el INCI ofreció a todos, de poder hacerlo sin ser ciego y, más aún, escribir y que ese mensaje pudiera ser leído y comprendido por una persona ciega.

Fueron muchas las sorpresas que encontramos en la feria cuando las personas que asistieron a los talleres descubrían, no solo que el braille es fácil de aprender, sino que podían leer al tacto palabras sencillas y escribir mensajes cortos. Uno de los mensajes que nos sorprendió a todos y que fue escrito sin errores entre interrogaciones y leído en voz alta decía: “¿Andrea empezamos de cero?” Lo más curioso es que Andrea le contestó también en perfecto braille, “sí”.

Leer al tacto fue algo posible para muchos que visitaron la feria y participaron en los talleres denominados “Braille para Todos”, desconociendo que lo que les permitió hacerlo fueron los cerca de 100 receptores del tacto que tienen en la yema de sus dedos. Y aun sin saberlo estimularon zonas de sus cerebros que antes no habían sido convenientemente estimuladas, porque las zonas del cerebro relacionadas con el tacto en la yema del dedo, se desarrollan mucho más en las personas ciegas que leen en braille, que las personas ciegas que no lo han aprendido o quienes nunca intentaron leerlo al tacto.

Otro capítulo lo escribieron los niños, estudiantes de colegios que visitaron la feria, y participaron en los talleres que hicimos con el apoyo del Ministerio de Cultura. La fascinación fue total y fue allí que la idea de que el braille debería incluirse en el pensum formal de todo bachiller en Colombia rondó mis pensamientos.

Cada taller fue diferente, no hubo dos iguales. En muchos se hicieron comentarios que en otros no; como que existe un asteroide bautizado en 1999 como “Braille” en honor a Luis Braille y que cruza la órbita del planeta marte como un punto solitario; que tristemente la gran mayoría de las personas ciegas en el mundo no conocen ni usan el braille; que muchos nunca supieron que el Braille fue el tema central de la película “el libro de los secretos”; que los cajeros automáticos , los ascensores y ahora los paraderos y algunas cajas de medicinas están marcados en braille.

Hasta hubo tiempo para los chistes. En algún taller, alguien contó que un hombre ciego se encontró con una hoja de papel de lija y preguntó ¿Quién escribió estas tonterías?

Fotografía de Andrea  y su pareja

También hubo espacio para leer en braille documentos muy antiguos. Un grupo de amigos ciegos tuvo la feliz oportunidad de leer un documento del Siglo XVIII transcrito al braille por el INCI y que exploramos con todo detalle en un excelente taller organizado por la Subdirección de Gestión del Patrimonio Documental del Archivo General de la Nación.

Me alegró mucho haber podido ayudar a desmitificar el braille, a desarraigar de la mente de muchos, la idea de que el braille es un sistema complejo e inaccesible para quienes pueden ver y que vale la pena conocerlo y practicarlo.

Reflexiono ahora en todos los que siguen pensando equivocadamente, que no ver impide leer. Hoy el braille sigue siendo una excelente alternativa para las personas ciegas y la lectura por medios digitales cada día está siendo más utilizada por los usuarios de la Biblioteca Virtual para Ciegos. Frente a la necesidad de leer, puedo decir que casi nada puede detener a quien tenga la determinación y las ganas de hacerlo, por eso justamente se dice popularmente: “si la vida te da limones, ¡haz limonada!”.

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Enrique Efrain King Garcés Coordinador Biblioteca Virtual para Ciegos de Colombia
Enrique Efrain King Garcés
Coordinador Biblioteca Virtual para Ciegos de Colombia