Los cimientos de una sensoroteca, regalo de 2017 del INCI para Colombia

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Inventar lo inexistente es un desafío que rebasa todas las expectativas de un plan convencional, y para el año 2017, el INCI se lanzó por el camino de crear una Sensoroteca: espacio físico, que tiene la misma configuración de una biblioteca, pero que en vez de albergar libros, contiene objetos pensados para tocar, oler, probar, ver y oír.

¿Pero qué rostro debería tener una Sensoroteca? Partiendo de la idea según la cual debía parecerse a una biblioteca, lo primero fue decidir qué colecciones de objetos la conformarían. Así, surgió la propuesta de hacer una colección de mapas, rompecabezas físicos y políticos de Colombia, América, Europa, Asia, África y Oceanía. También diseñamos una colección de matemáticas donde las tablas de multiplicar podrán tocarse y no solo memorizarse porque están representadas por cuadrados, rectángulos y cubos que de paso, permitirán explicar el concepto de exponente y potencia.

Esta misma colección contendrá un modelo para explicar el Teorema de Pitágoras, sólidos geométricos como conos o esferas, además de incluir figuras poco conocidas como la cinta de Moebius o la rosca de Riemann que sirven para explicar la geometría no euclidiana, que estudian quienes se dedican a las matemáticas en los más altos niveles. Tendremos una serie de obras de arte de Colombia y del mundo en relieve, como la Monalisa en tres versiones: la pintada por Leonardo da Vinci, la transformada por Fernando Botero y la parodiada por Marcel Duchamp. Contando con estas tres versiones, podrán compararse a través del tacto para tener una mayor conciencia del sentido de esta famosa obra; de otro lado, una colección de astronomía que se compondrá de cinco mapas: la Luna, Marte, Venus, Mercurio y la Tierra. También se hará  la recopilación de información para elaborar otra colección que permitirá comprender los conceptos de evolución y taxonomía en el campo de la biología.

La Sensoroteca ha representado un enorme reto para todos los que trabajamos en el INCI, desde el equipo jurídico que debe revisar minuciosamente el sentido de cada solicitud, hasta las estructuras directivas que han dado su aval para que esta instancia sea una realidad y pueda brindarles a las personas con discapacidad visual, la opción de acceder a contenidos básicos, medios y de alta complejidad ligados a la educación superior y a la investigación  al alcance de todos los sentidos.

También ha sido un gran desafío para las empresas que hemos contactado, el que se encarguen de fabricar lo inexistente y sin embargo, en el año 2018, esperaremos el nacimiento de algo nunca antes visto en el mundo, o mejor, algo nunca antes sentido en el mundo.