Excepcionalidad en el uso de la tecnología

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Manos de un hombre leyendo un texto en braille
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Hemos comentado en varios artículos sobre la necesidad de que en las bibliotecas públicas o puntos de acceso comunitario a internet, donde las personas tienes la posibilidad de conectarse a la red y recibir capacitaciones gratuitas sobre el uso y apropiación de las TIC, se cuente con tecnología especializada que facilite el acceso a la información a las personas ciegas o con baja visión irreversible.

Se supone que todos los dispositivos y programas deben estar a disposición y para uso de los usuarios, pero para el caso de las personas ciegas, la experiencia del Instituto Nacional para Ciegos (INCI) ha permitido determinar que equipos como las impresoras braille, que están como prioritarias, no deben ser manipuladas directamente por las personas con discapacidad visual, pues estas máquinas requieren de un manejo específico que deben conocer y dominar los administradores o responsables de los centros informáticos.

Ello obedece a que las impresoras braille requieren un software especial que realiza la transcripción de los textos ya conformados para alistarlos y enviarlos a la impresora específica y poderlos entregar totalmente claros y legibles para los usuarios con discapacidad visual.

Este proceso de impresión, que debe utilizar el software perfectamente configurado, debe complementarse con el uso adecuado y correcto del panel de control de la impresora, de modo que el producto del servicio sea siempre óptimo, no hacerlo de esta manera ocasiona que el mecanismo de impresión se desconfigure y se produzca la interrupción del servicio, lo que ha sucedido en varias ocasiones en nuestro país, por lo que se recomienda no dejar el manejo de este equipo al público.

Las impresoras braille además de ser costosas y escasas en la mayoría las regiones del país, son indispensables para el acceso a la información de las personas con discapacidad visual, lo que origina que su uso deba ser optimizado para su mejor aprovechamiento, por lo que se recomienda hacer alianzas, acuerdos y convenios entre las distintas entidades que requieran de la utilización de textos impresos en braille, que les permita obtener de manera oportuna el material que se requiere por este tipo de usuarios.

Es común que estos equipos se subutilicen, dado que se adquieren en instituciones y sitios específicos, que si bien aportan para varios usuarios, permitirían un mejor uso si favorecieran a otras instituciones y entidades de la localidad, lo que dirigido y administrado adecuadamente daría con beneficios para muchas más instituciones y población usuaria del braille en la región.

Requiere especial atención el mantenimiento de la impresora en aspectos simples como el cubrimiento con forro o tela que proteja del polvo y humedad, así como una revisión y limpieza regular que podría ser realizada por un técnico electrónico que pueda destapar y retirar los residuos de polvillo y papel que se genera regularmente y podría impedir el funcionamiento.

Por otra parte, el software de transcripción es vital y debe estar presente siempre, por lo que al momento de la adquisición, debe solicitarse su instalación e instrucción en el manejo, pero también los medios e instrucciones para reinstalarlo en caso de formateo o reemplazo del computador para la impresión.

Al momento de la capacitación es fundamental hacer que varios funcionarios del servicio conozcan y se enteren del proceso de impresión y prestación del servicio, de modo que al cambiar de personal, el servicio siga funcionando sin interrupciones.

Todo lo anterior constituye la excepcionalidad en equipos al servicio de los usuarios ciegos, que mediante una adecuada y articulada atención por las entidades locales, genera grandes aportes a los procesos educativos, sociales, culturales y de toda índole para la población con discapacidad visual.

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Santiago Rodríguez Profesional de Asistencia Técnica
Autor:
Santiago Rodríguez
Profesional de Asistencia Técnica