¿Qué sueñan los ciegos?

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Enrique King, Coordinado de la Biblioteca Virtual para Ciegos de Colombia
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Autor:
Enrique Efrain King Garcés
Coordinador  Biblioteca Virtual 

Pensando qué escribir para esta semana, y sin poder decidir entre dos temas, resuelvo hacer una amalgama extraña que espero funcione. Quiero compartir algo de mis vivencias en relación con esas representaciones, a veces fantásticas, que todos los seres humanos ciegos o videntes evocamos mientras dormimos, pero también quiero referirme a cuando “soñamos despiertos” y cómo, lo que sucedió en Guatemala hace unos días, puede unir los sueños que quienes no ven y quienes sí, para encontrar el camino de su realización.

Pero, ¿Qué tiene que ver lo que sucedió el último día del mes de marzo de 2017 en Guatemala con lo que sueñan los ciegos? Quedará claro dentro de unos pocos párrafos.

Cuando iniciaba la década de los 80 y trabajaba como profesor de educación física en el Instituto para Niños Ciegos de Bogotá, una mañana me sorprendí cuando un niño, que nunca vio, me dijo con gran entusiasmo que había soñado conmigo. No descansé hasta despejar todas mis dudas con respecto al tema de los sueños de los ciegos.

Hoy, más de treinta años después, volví a tratar el tema con varios de mis amigos. Hablamos sobre sus sueños, tanto lo que imaginan mientras duermen y que a veces perciben como real, como lo que esperan que en un futuro se haga realidad.

Frente a la pregunta: ¿qué sueñan los ciegos? No podría dar una respuesta definitiva, pero sí compartir el producto de mis reflexiones al respecto, alimentado con los testimonios de muchos amigos ciegos, a quienes les agradezco haberme ayudado contándome sus sueños. Iniciaré con tres relatos de amigos que nunca han visto.

Alguien a quien conocí de niño y que hoy tiene más de treinta años, me cuenta que sus mejores sueños son cuando siente volar por el aire y el viento acaricia su cara; y aunque parezca redundante, “sueña con la mujer de sus sueños”; una mujer real de la que está profundamente enamorado.

Otro amigo, a quien conozco desde hace menos tiempo, me relata que uno de sus mejores sueños es cuando siente los rayos del sol mientras permanece acostado en un parque. Pero también sueña con empanadas que nunca se acaban o con encontrar el control remoto que nunca ha aparecido.

Un tercer amigo me cuenta que un sueño que se repite en su memoria, es el hacer fantásticas jugadas de fútbol. Sueña cabeceando el balón y haciendo gambetas inimaginables hasta conseguir extraordinarios goles que celebra con todo su equipo.

Es claro para mí que quienes nunca han visto no sueñan con imágenes visuales, sueñan con sensaciones, con ideas; sueñan con sentir, tocar, oler y todo lo que los sentidos diferentes a la vista, pueden hablarles de la realidad.

Tengo un amigo ciego que hoy tiene quince años de no ver y vivió otros quince viendo. Sus sueños son una mezcla de lo que vio y de lo que no puede ver. Cuando evoca en sus sueños cosas que vio, las recuerda clara y nítidamente, pero cuando sueña con su hija, a la que nunca ha visto, tiene esas sensaciones bonitas, que solo la percepción de los otros sentidos, pueden darle a quien no ve.

Entiendo que los ciegos adultos que han perdido la vista, habiendo visto gran parte de su vida, pueden soñar con las imágenes visuales guardadas en su memoria y con las sensaciones de aquellas experiencias que no han visto. Es probable que esas imágenes puedan irse desdibujando con el tiempo, en la medida en que se hace imposible añadirles los efectos visuales producidos por el tiempo.

Alguien a quien conocí tan solo hace dos años, cuando recién perdió la vista y con quien tuvimos una larga conversación sobre el tema de los sueños, me hace pensar que quienes han perdido la vista a una edad adulta, por lo general sueñan más con imágenes visuales que recuerdan lo que se vio.

Los seres humanos pasamos una tercera parte de nuestra vida durmiendo y no podemos evitar soñar. Los sueños, son manifestaciones mentales y por lo general se relacionan con la realidad. Pero ¿qué hay con los sueños que tenemos despiertos?

La experiencia que viví en Guatemala me hizo revivir un sueño; recordé a quien inspiraría con su sueño a millones de seres humanos: Martin Luther King cuando dijo:

“¡Hoy tengo un sueño! Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.”

Hoy nos unimos quienes ven y quienes no, en un sueño similar: que se eliminen las fronteras que dividen las posibilidades que tenemos todos los seres humanos, por razón de nuestra condición visual. Que, si veo o no veo, pueda tener las mismas oportunidades y si no es posible, que esa brecha se pueda reducir al máximo.

En Guatemala volvimos a soñar con un mundo sin fronteras en que todos los seres humanos podamos disfrutar de lo que se hace en cualquier país. Una vez más el Tratado de Marrakech, que busca que no existan fronteras para la distribución de libros accesibles para ciegos producidos en cualquier parte del mundo, fue el tema central. Y no solo yo creo en ese sueño, sino millones de personas ciegas al rededor del mundo.

El Instituto Nacional para Ciegos (INCI) con la Biblioteca Virtual para Ciegos de Colombia, contribuye a hacer este sueño más real. Soñamos con que nuestra producción pueda ser de gran provecho para todas las personas ciegas en el mundo y que las personas ciegas colombianas puedan tener libre acceso a todo lo que en el mundo se produce. Porque a través de la lectura también podemos soñar.